miércoles, 14 de abril de 2010

Una vez más, los accidentes no existen

Sin duda cada vez que pienso en esa frase o alguien me pregunta por su significado se me dibuja en la mente un rostro: el tuyo.

Algo tan banal como una felicitación de cumpleaños puede llegar a convertirse, como en este caso, en un texto que espero que recuerdes siempre. No me van las cosas convencionales, intento ser original.

Hace más de un año que te conozco y, como te repito en cada uno de nuestros encuentros, jamás dejarás de sorprenderme.

Hemos vivido muchas cosas juntos. Entre ellas dos lametones de ojo, y haber visto juntos una película que nunca olvidaremos y que, junto a tí, da nombre a este b. Son cosas tan... raras como ésta las que te hacen diferente al resto de personas. Eres única en tu especie y por ello debo darte las gracias.

Gracias por ser como eres, por ser feliz y contagiarnos esa felicidad a los que estamos a tu alrededor. Irradias simpatía, cariño y afecto. Eres... tú.

Pienso que lo que decimos sólo son verdad si las palabras salen del fondo del corazón. Por ello te escribo esto.

Te quiero muchísimo, Lucía.


Pecosete.